viernes, 14 de septiembre de 2018

Alfarería


Alfarería


El hombre primitivo empleaba un objeto natural, tal como una concha, o un calabaza, como recipiente, antes que aprendiera a fabricar vasijas mas eficientes. Es probable que una calabaza o una piedra redonda haya servido como el primer molde sobre el que se presionó una capa de arcilla para formar una vasija. Se cree que el hombre aprendió a hacer alfarería.

Cuando el hombre deja la vida nómada y se hizo sedentario, descubrió que podía trabajar el barro y que al darle vida con sus manos inventaba la técnica de la alfarería y desde entonces la ha venido utilizando para la elaboración de los objetos, especialmente vasijas que sirvieron para usos personales y religiosos, por lo que un buen barrizal, influía para el asentamiento de una población.

Arqueología Mexicana, núm. 138, pp. 16 - 20
Cerámica de Yaxchilán. 
Entre los pueblos de origen maya de los Altos de Chiapas,Tzo´ontajal, más conocido como Amatenango del valle, destaca por su antigua tradición alfarera que evidencia fuertes rasgos prehispánicos. Aún las palabras tzeltales que designan el moldeado del barro, “ ya sb´al” , indican el sentido primigenio del acto de creación que infunde vida y alma a las ollas, cántaros y tinajas que habitaran el de creador y formador y el aliento que da la vida, la paz y la caridad a la humanidad de maíz e la cultura solar maya.

En Chiapas se elaboran actualmente dos tipos de cerámica que por sus características llevan impreso el sello de su origen: la de antecedentes indígenas y clara influencia hispánica.

La primera, a pesar de su sencillez en cuanto al diseño y formas posee un valor artístico considerable, pues modela con el uso exclusivo de las manos. Se le da una sola cocción al ras del suelo y a cielo abierto, la quema representando en ocasiones un complejo decorado.

La alfarería o cerámica es una de las manifestaciones artesanales y artísticas más antiguas de la humanidad.

En Chiapas existen muchos municipios donde se elaboran muchas piezas con barro. Actualmente la alfarería no solo cubre un factor utilitario, si no que incluso, algunas piezas llegan a ser consideradas como obras de arte, mismas que se crean con la finalidad de ser admiradas y con ello transmitir algún mensaje de su creador/a. 

Con la técnica heredada de los antiguos indígenas, donde aún se modela a mano, las alfareras de Amatenango del Valle son famosas por la delicadeza que surgen de sus manos, donde trabajan el barro y elaboran piezas de ornato y artículos de uso práctico como ollas, cántaros, vasijas, jarrones, floreros, macetas, lozas y las famosas palomas y jaguares de barro. 


Mujer tzeltal vendiendo cerámica.

Toda inicia con lo recolección del barro.Los hombres y mujeres van en la mañana a los barrizales del Matorral en los meses de marzo, abril o mayo antes de que las lluvias comiencen, ya que si los los pozos están mojados, puede resultar peligroso para quienes bajan, pues podrían quedar atorados. Cada alfarera saca un promedio de 250 a 350 costales que son puestos en bolsas de plástico para conservar su humedad y se almacenan. Ya que está la materia prima en casa, se cuela con una malla para quitarle las impurezas y se deshidrata un poco hasta alcanzar la consistencia deseada. Si el barro está seco se le añade agua para conseguir el punto exacto en que se pueda trabajarlo. Cuando la bola de barro está listo, se coloca sobre una laja de piedra y se le empieza a dar la forma de un cono invertido y achatado: conforme va girando el barro va dando forma a las ollas, cántaros o macetas. La habilidad de los alfareros es increíble, en un abrir y cerrar de ojos la pieza está lista. Una vez terminada, la coloca bajo el sol para que se seque. Este es el punto crítico para qué el barro suela quebrarse. 

Una vez secas las piezas bajo el sol se colocan sobre una cama de ramas secas y alrededor de ellas leños en forma vertical, se les prende fuego a 600 o 700 grados centígrados, suficientes para que la arcilla alcance su punto de sinterización, es decir, cuando pierde irreversiblemente la cualidad de disolverse en agua. Esta técnica de cocción conserva gran similitud con la utilizada ancestralmente por los pueblos mayas que habitaron estas tierras.

Finalmente cuando las piezas están listas para ser pintadas, se utiliza minerales naturales para obtener los diferentes colores. En una roca de forma cóncava toma un poco del mineral elegido y agrega agua para obtener pintura negra roja, amarilla. Se toma el pincel y con gran habilidad comienza a decorar los jaguares, las ollas, cántaros, ensaladeras, palomas, en fin, todas sus piezas.


Trabajo en barro.
Alfarería de Amatenango del Valle, Chiapas. 

Horneado artesanal (Barro cocido con madera de la región).


Decorado a mano de la artesanía por ganadora del premio Banamex.

2 comentarios:

  1. Me gusto mucho la información y el uso de las imágenes. Muy bueno.

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  2. Información muy buena, y sobretodo el saber como es la elaboracion

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